El gesto de Adolfo Suárez durante la intentona golpista del 23 de febrero de 1981 plantea una cuestión moral. Tomándolo como punto de partida, el autor de Anatomía de un instante explica su interés por indagar en la personalidad del ex -presidente del Gobierno y particularmente en el porqué de su actitud impasible a lo largo de dieciocho horas históricas de la transición española. La indagación ética se hace a partir de perspectivas propias del tiempo presente y, por lo tanto, de premisas morales vigentes. En nuestro estudio analizamos el discurso de Anatomía de un instante en un intento de averiguar en qué medida el lenguaje indica un modo ético de considerar el evento histórico en cuestión. Proponemos que el humor que caracteriza gran parte del discurso tiene dos vertientes: una guasona, para burlarse de ciertos personajes implicados en el golpe y la otra, un intento de comprenderlos en el marco de otro tiempo distinto del presente. De esta manera el lenguaje indica qué es considerado bueno, o aprobado, y qué no lo es. Dado que la obra se inserta en la polémica actual acerca de la memoria histórica intentamos interpretar la tensión ética que evoca el lenguaje en esta novela.